5 mitos de la formación bonificada que deberías desterrar

La formación bonificada es como las criptomonedas: todo el mundo ha oído hablar de ella, pero poca gente sabe realmente cómo funciona. ¡Y aún son menos los que se benefician de sus ventajas!

Formación bonificada

Sabes que formar a tus emplead_s es fundamental para mejorar sus habilidades y motivación dentro de tu empresa. También que la formación bonificada te serviría para cubrir esos gastos. Sin embargo, es probable que trabajes en una del alrededor del 70% de las empresas que no se benefician de estas ayudas pudiendo hacerlo, según datos de la FUNDAE (Fundación Estatal para la Formación en el Empleo).

Las causas son variadas, pero una se repite en los departamentos de Recursos Humanos y Formación: el desconocimiento. Las bonificaciones que ofrece el organismo estatal anteriormente conocido como Fundación Tripartita son unas grandes desconocidas, de ahí que una buena parte se queden sin solicitar. Craso error.

 

“Cuanto menor es la plantilla, menos se aprovechan los fondos. Los motivos son múltiples: cantidades disponibles para formación modestas, dificultad para gestionar la bonificación, falta de interés de las consultoras en este tipo de cliente o desconocimiento de la oferta formativa del mercado”, señala Alberto Martínez, de ALKU Gestión de Formación, empresa partner con la que ofrecemos a nuestr_s client_s  los servicios de tramitación de bonificación de formaciones.

A esta falta de información que señala, se le une algo aún peor: los mitos y medias verdades que se propagan y hacen que solicitar formación bonificada parezca casi tan difícil como desentrañar los secretos de la Piedra Rosseta. En este artículo vamos a derribar algunos de ellos para que puedas empezar a beneficiarte de estas interesantes ayudas para tu organización.

 

1. Las empresas necesitan certificarse para obtener formación bonificada

Este es uno de los mitos más extendidos, pero no por ello menos falso. Para beneficiarse de los cursos bonificados no es necesario disponer de una licencia específica o algo similar. Tal y como explica en su web la FUNDAE, pueden solicitarlos:

Todas las empresas que tengan centros de trabajo en el territorio estatal, cualquiera que sea su tamaño o ubicación, que desarrollen formación para sus trabajadores, y que coticen por la contingencia de Formación Profesional a la Seguridad Social.

Para poder acceder a estas ayudas sólo es necesario darse de alta en la aplicación telemática. A través de ella se comunica a la Fundación los detalles de la formación realizada (inicio, características, finalización…).

 

2. La formación bonificada tiene un coste muy elevado para la empresa

Seguimos con otra leyenda tan extendida como la isla donde todavía vive Elvis, la que cuenta que la formación bonificada implica grandes gastos a las compañías que la solicitan. Como en el caso anterior, esto es falso.

Las empresas, excepto aquellas de cinco o menos trabajadores que están exentas, solo deben hacerse cargo de la conocida como cofinanciación o financiación privada. Esta cantidad se calcula de la siguiente forma:

Cofinanciación = (coste total admitido de la formación – bonificación aplicada) + coste salarial de los trabajadores formados durante su jornada laboral.

Una vez calculada, la parte a financiar por la empresa, la cofinanciación, debe suponer un porcentaje del total del coste de la formación que varía en función del número de empleados. En la práctica, esta cifra se alcanza fácilmente con el coste de los salarios de los trabajadores que completen los cursos en horario laboral, de ahí que apenas suponga un gasto extra para las organizaciones.

 

3. La formación bonificada no merece la pena porque es poco dinero por trabajador

Otro motivo por el que muchas empresas dejan pasar de largo las ayudas de la antigua Fundación Tripartita es porque consideran insignificante el monto de las mismas. Sin embargo, se deben tener en cuenta dos puntos que inciden positivamente en la suma que podremos destinar a la formación de cada trabajador_:

- El número de trabajador_s entre los que se reparte la bonificación lo decide cada empresa de forma absolutamente libre. Esto quiere decir que una organización puede repartir todo el dinero asignado entre los perfiles que desee. Desde uno a tantos como tenga en nómina.

- Las compañías de menos de 50 emplead_s pueden acumular durante dos años su crédito. Para ello, tendrán que comunicárselo a la administración pública durante el primer semestre del año.

 

4. Gestionar la formación bonificada supone mucho tiempo a las empresas

Seguimos con otro argumento estrella a la hora de dejar pasar de largo los cursos bonificados: la compleja gestión necesaria para obtener estas ayudas.

Si bien es cierto que estos trámites se sumarían a la lista interminable de tareas que suelen tener los departamentos de Recursos Humanos y Formación, no lo es menos que existen multitud de opciones para externalizar la gestión de estos créditos. En Homuork, por ejemplo, nos hacemos cargo de ella a través de nuestro socio para estos asuntos: ALKU. Si quieres ver cómo podemos ayudarte solo tienes que contactarnos aquí.

“Ofrecemos a nuestr_s client_s un servicio completo que va desde darles de alta en el sistema de FUNDAE hasta la bonificación de los costes una vez han finalizado la actividad formativa. Entre medias, nos encargamos de activar los cursos, generar la documentación, ayudarles en la búsqueda de proveedores, revisar todos los soportes justificativos...”, comenta Alberto Martínez. “La idea es que no tengan que preocuparse por nada relacionado con la bonificación, que rentabilicen al máximo la cantidad que tienen asignada”.

La mejor parte para la empresa, además del ahorro en tiempo y preocupaciones, es que estos costes también pueden bonificarse íntegramente siempre que no superen el 10% del precio de la formación, lo cual suele cumplirse casi en la totalidad de los casos.

 

5. Las temáticas de los cursos bonificados son muy limitadas

Lo creas o no, existe formación bonificada de calidad para infinidad de temáticas. En el caso de Homuork, contamos con un catálogo de cursos online de Transformación Social y Transformación Digital más que apetecible. Lo componen títulos como “Diversidad e inclusión en la empresa”, “Mindfulness para el bienestar laboral” o “Prevención del Burnout Laboral”. Estas formaciones se ofrecen en formato de autoaprendizaje en varias empresas clientes, dando flexibilidad a l_s trabajador_s para poder aprender de temáticas variadas y significativas para ell_s.

 

Formación bonificada, una apuesta segura

Como hemos visto a lo largo de este post, la formación bonificada es bastante menos compleja cuando se analiza detenidamente. Los beneficios para tu empresa son muchos frente al bajo coste que supone. Aportando una pequeña parte del presupuesto, tus emplead_s tendrán acceso a cursos de calidad con los que potenciarán sus habilidades y adquirirán nuevos conocimientos.

Además, desde Homuork nos encargamos de absolutamente todo para que no tengas que dedicar ni un minuto a realizar trámites. Tu equipo dará un gran paso adelante en sus conocimientos y habilidades sin apenas repercutir en tu presupuesto de formación. ¿Comenzamos?

Cursos formación bonificada

Fuentes:

https://www.fundae.es/

http://camonclass.com/blog/todo-costes-formacion-bonificada/

http://www.europapress.es/comunicados/empresas-00908/noticia-comunicado-tres-cada-cuatro-empresas-pierden-cada-ano-bonificaciones-formacion-continua-trabajadores-20180220131636.html

 

Xavier Orri

Xavier Orri Badia

Co-fundador & COO

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