Precipicio de cristal: cuando el liderazgo femenino es la última opción

Los estudios demuestran como existen una tendencia para situar a las mujeres en posiciones de dirección ante situaciones de crisis

Precipicio de cristal
21/09/2017 · The Homuork Team

¿Qué tienen en común la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, la directora de Yahoo, Marissa Mayer, o la CEO de General Motors, Mary Barra? Puede parecer el inicio de un chiste, pero no lo es. Lo que une a estas tres mujeres es que fueron promovidas al frente de sus organizaciones en un momento de crisis prácticamente irreversible. Más que de casualidad, se trata de una tendencia identificada y bautizada como ‘Glass Cliff’ o Precipicio de Cristal. Un fenómeno que analizamos, junto a otras situaciones de discriminación laboral por razones de género, en el MOOC ‘Mujeres y Liderazgo’.

Los orígenes de esta tendencia los encontramos en un artículo de 2003 del The Times, que indicaba como las empresas británicas con mujeres en la dirección presentaban peores resultados en bolsa que las dirigidas por hombres. Un dato que ponía en el centro de la diana el liderazgo femenino. ¿Pero realmente existe un factor de género que condiciona el rendimiento de las empresas? Esa fue la pregunta a la que intentaron dar respuesta los investigadores de la University of Exeter, Michelle Ryan i Alex Haslam.

El informe de los investigadores trataba de encontrar una explicación a las conclusiones que arrollaba The Times. Para hacerlo, estudiaron la evolución de las empresas analizadas en el artículo periodístico durante los años previos al 2003. Lo que parecía una hecatombe provocada por la llegada al poder de las mujeres, en realidad era consecuencia de años de pésima gestión y resultados en bolsa, cosechados durante los cursos en que los hombres estuvieron al frente.

La investigación, planteada para dar respuesta a un artículo periodístico que pone en el centro del debate la capacidad de las mujeres para liderar, acabó mostrando una tendencia no estudiada hasta entonces. Y es que las empresas y organizaciones tienden a poner mujeres al mando cuando están en situaciones límite. Encontramos ejemplos recientes en la designación de la primera ministra islandesa Jóhanna Sigurdardottir en plena caída de los bancos del país, la llegada de Theresa May al gobierno británico para liderar el Brexit, o los casos de Mayer y Barra en los ejemplos citados al inicio de esta entrada.

La metáfora del Precipicio de Cristal muestra como estas mujeres reciben sus oportunidades cuando no hay margen para el error, cuando un paso en falso supone una caída. El fenómeno plantea otro debate. En principio, la llegada de más mujeres no puede ser nunca una mala noticia. Sin embargo, las expertas en la cuestión entienden que llegar a lo más alto de una organización en momentos de profunda crisis es un caramelo envenado, ya que el fracaso es más probable y puede poner en entredicho la capacidad de liderazgo de las mujeres. Justo lo que ocurrió en 2003 con el artículo del The Times.

Para los investigadores, el Glass Cliff está directamente relacionado con otro fenómeno estudiado, como es el Techo de Cristal, que explica cómo las mujeres tienen un límite invisible en su evolución dentro de la escala empresarial. Su presencia se reduce a medida que subimos en la jerarquía empresarial. Una muestra es cómo el porcentaje actual de mujeres en los consejos de dirección europeos es del 23,20%. A años del 40% que la Comisión Europea fijó como objetivo de cara al 2020.

hmk

The Homuork Team